Galleticas para el árbol


Llegó diciembre queridos, a mi me encanta esta época en que hay encuentros familiares (viene mi chiquita de las europas a visitarnos), regalitos, fiestas y la tradicional, entretenida y alegre decoración navideña.
Hoy les propongo hacer unas galleticas de jengibre para decorar el árbol de navidad. Ellas durarán en perfecto estado toda la temporada y podrán consumirse cuando desmontemos el árbol. Si queremos ponerlas a salvo de "avichuchos" (tipo cucarachitas u hormigas) o del polvo, podemos forrarlas en plástico transparente adhesivo.
Les garantizo que es una cocinadita rica para hacer con los niños, a quienes les fascina amasar, untarse de harina y colorines. Eso sí, ¡que se laven bien las manos antes de empezar!

Galleticas para el árbol

3 tazas de harina
150 grms de mantequilla en trocitos
1 taza de azúcar
2 huevos
1 limón. La cáscara rallada.
1 cda de esencia de vainilla
1 cda de jengibre en polvo
1 de canela en polvo
1/2 cdita de nuez moscada rallada (o en polvo)

Yo prefiero usar mantequilla y no margarina, pero igual se pueden hacer con "la fina, la margarina, la preferida en la mesa y cocina....." o cualquier otra. Recuerden que cuando digo taza me refiero a la medida de los gringos, la famosa cup.
Mezclamos todos los ingredientes sin amasar mucho, solo para integrarlos.
Hacemos dos bolas de masa y envueltas en plástico las ponemos en la nevera una media hora.
Regamos harina en la superficie en que las vamos a hacer. Se extiende la masa con rodillo hasta dejarla por ahí de 1/2 cm. Se cortan las galleticas con moldes de motivos navideños o uno las corta con cuchillo húmedo (y se humedece varias veces durante el proceso) en rombos, cuadritos, círculos -que se cortan ayudándose de vasitos, copas, etc-
Se les hace un orificio con un palito que tenga punta, incluso un lápiz con la punta forrada en plástico). No se les olvide pues de ahí se colgarán al árbol.
Las ponemos en una lata enharinada y las llevamos al horno que estará a 150-160 Cº, durante unos 15 minutos.
Las galletas deben quedar secas pero todavía blancas para después poder decorarlas más bonito.
En los supermercados venden bolitas de colores, polvos dorados y plateados, anilinas...en fin un montón de cositas para decorar las galletas y ahí sí, ¡a jugar!
Recuerden que pueden envolverlas en plástico adhesivo, cuidando que la superficie decorada quede bien cubierta, sin arrugas. Se logra estirando el plástico un poquito....¡pero no las vayan a quebrar! También se pueden empacar en papel celofán, amarrarlas en la punta superior y colgarlas de ahí.
Ahh, el glaseado (esa cremita azucarada que las cubre) es muy fácil de hacer. Mezclamos suavemente una clara de huevo con azucar "glass" o ázucar de pastelería. En Colombia la conocemos como "ázucar XXX", es una ázucar hiperrefinada que tiene apariencia como de talco, no se le siente el gránulo, es como una harina blanca, blanquísima.
Entonces vamos mezclando la clara de huevo con cucharadas de ésta ázucar (no puedo decirles cuánto pues depende de la cantidad de clara que tenga ese huevo) hasta que logramos una colada espesa (muy espesa), ensayamos con una galleta y vemos que tanto se derrama, si la capa que cubre la galleta es demasiado delgadita, le añadimos más ázucar hasta lograr el punto que queremos. Luego se le añaden goticas de anilina de colores y cubrimos las galleticas con el glaseado. Si vamos a colocar algun otró elemento de decoración sobre el glaseado, es mejor hacerlo cuando no se ha secado para que se adhiera bien.
Hay que dejarlas secar destapadas unas dos horas.

3 comentarios:

Patri dijo...

El Árbol de Navidad

Mucho antes del advenimiento del Cristianismo, las plantas y árboles que permanecían verdes todo el año tenían un significado especial para la gente durante el invierno. Las personas de la antigüedad colgaban ramas de siemprevivas, plantas de hojas perennes, en sus puertas y ventanas. En muchos pueblos se creía que alejaban a brujas, fantasmas, malos espíritus y enfermedades.

En el hemisferio Norte, el día más corto y la noche más larga del año cae el 21 o 22 de diciembre y se conoce como solsticio de invierno. Muchas civilizaciones antiguas creían que el Sol era un dios y que el invierno llegaba cada año debido a que aquel se enfermaba y debilitaba. Celebraban el solsticio porque significaba que por fin el dios Sol comenzaba a aliviarse. El verdor de las hojas de las siemprevivas les recordaba que todas las plantas crecerían de nuevo cuando el dios Sol estuviera fuerte y regresara el verano.

Se le atribuye a Alemania el haber iniciado la tradición del árbol de Navidad. Fue durante el siglo XVI que los devotos cristianos empezaron a colocar árboles decorados en sus hogares.

Se cree que Martín Lutero, el reformador protestante, fue quien primero colocó velas encendidas a un árbol. Cuenta la leyenda que, caminando a casa una noche de invierno, fue sorprendido por el brillo de las estrellas, destellando entre los árboles cercanos. Para reproducir la bella escena a su familia, colocó un árbol en la habitación principal de la casa, le instaló alambres en sus ramas para sostener velas encendidas y dijo que sería un símbolo del hermoso cielo navideño.

Otra leyenda dice que la gente de Alemania combinó dos costumbres que se habían practicado en diferentes regiones del mundo: el árbol del Paraíso, un abeto decorado con manzanas que representaba el árbol del Conocimiento en el Jardín del Paraíso y la Luz de Navidad, un marco de forma piramidal, usualmente decorado con esferas de vidrio, oropel y una vela en la punta, que era el símbolo del nacimiento de Cristo como la Luz del Mundo.

Cambiando las manzanas del árbol por esferas de oropel, agregando galletas de diversas figuras y combinando este nuevo árbol con la Luz colocada en la punta, los alemanes crearon el árbol de Navidad que conocemos ahora, llamado Tannenbaum.

La tradición de poner árboles de Navidad se extendió pronto entre los alemanes, quienes la llevaron a los Estados Unidos. Los inmigrantes de la colonia alemana en Pennsylvania acostumbraban poner sus árboles navideños, pero eran vistos como una rareza y considerados símbolos paganos por otros colonos.

Los árboles navideños se fueron popularizando entre los estadounidenses, quienes en vez de usar, como los europeos, arbolitos de poco más de un metro de altura, preferían que sus árboles llegaran hasta el techo.

A principios del siglo pasado, la mayoría de los estadounidenses decoraban sus árboles con adornos hechos en casa, mientras que los inmigrantes de origen alemán usaban además manzanas, nueces y galletas. Las palomitas de maíz se agregaron después, previamente teñidas de colores brillantes y entrelazadas con bayas y nueces.

La electricidad trajo consigo las luces navideñas, iluminando mágicamente los árboles de Navidad, que salieron de las casas para instalarse en los centros de pueblos y ciudades. La idea de usar focos eléctricos para los arbolitos se le ocurrió a Edward Johnson, uno de los asistentes del inventor Thomas Alva Edison.

Poner un árbol de Navidad se convirtió durante el siglo XX en una tradición en los Estados Unidos, la cual fue adoptada poco a poco en otros países americanos, sobre todo en sus vecinos, Canadá, México y posteriormente a los países a loso otros países centro y suramericanos, en los que suele combinarse con el pesebre o nacimiento.

Melisa dijo...

Buenísima la historia del árbol de navidad. Nunca me la habías contado.
Ahh y las galletas navideñas son lo mejor para los niños pues me acuerdo que cuando estaba chiquita disfrutaba tanto hacerlas como comerlas.

Anónimo dijo...

Que maravilla es leerte. No pares de contar.... Saby