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Pasta quebrada, la masa multiusos




La masa quebrada, también conocida como pasta brisa o en su origen francés, pâte briseé, es una masa grasa muy fácil de hacer y muy versátil, con ella podemos hacer tartas y tartaletas tanto dulces como saladas.

Ustedes saben que se puede comprar ya lista para usar, pero de todos modos voy a dejarles la receta, pues a veces hace mucho bien esto de hacer masas (sobre todo si uno quiere volver papilla a alguno).

De esta pasta hay muchas variantes, como casi todo en la cocina cada cocinero le da su "toque" personal, así que puede hacerse con o sin huevo, con mantequilla, margarina, manteca de cerdo o grasas de pastelería (que suelen estar hechas de aceites vegetales, lecitina y emulsifiantes)

La que yo hago la aprendí de una tía de mi mamá -la tía Libia- que vivía en EE UU y cuando iba a visitarnos -de tanto en tanto- se dedicaba a hacer tartas de manzana, pepinillos agridulces, arroz de jalapeños, fríjoles bostonianos y otras delicias "rarísimas" que llenaban la casa de unos olores deliciosos, y aún hoy, muuuuuchos años después, aparecen de pronto en mi memoria frescos y actuales. Era una combinación de canela, vainilla, la dulce ácidez de las manzanas calientes, el sutil perfume del pan recién sacado del horno, la éxotica mezcla de "pepitas" y de hierbas (que ella sacaba de su equipaje como si de joyas se tratara) con que aromatizaba los pepinillos...entre esos "efluvios" transcurrían tres o cuatro días entrañables, que fueron en gran parte responsables de que me enamorara perdidamente y para siempre de la cocina y sus olores, amasijos y revolturas.

El principo es muy simple, pero como les dije es caprichosita, así que trataré de darles todas las recomendaciones que se me ocurran.

Necesitaremos:
  • 400 gr. de harina
  • 200 gr. de mantequilla
  • 1 cdita de azúcar
  • 1/2 cdita de sal
  • 12 cucharadas de agua helada (aprox)
El secreto de esta pasta es no amasarla, de hecho se llama quebrada pues uno puede ver al final pequeños trozos de mantequilla separados de la harina, los ingredientes se integran procurando no mezclarlos completamente porque entonces se apelmaza y no queda crocante y suave. Con un cuchillo se corta la mantequilla (muy helada) en trocitos pequeños. Se mezcla la harina con el ázucar y la sal. No se pierdan los dos videos, pues este blog progresa "que da miedo", un día de estos los sorprendo enviándoles las recetas telepáticamente...ja ja ja.



Se integran la harina y la mantequilla con la punta de los dedos, como "pellizcándolos" hasta lograr un aspecto "arenoso" pero integrado, es decir que no queda harina sola en el mesón. La idea es hacer esto con mucha rapidez para evitar que se funda completamente la grasa con el calor de las manos.



Se amontona este "arenero" , se le añade el agua helada por cucharadas y se va "pegando" hasta que se logra armar una bola de pasta suave.

Se guarda bien tapada en el refrigerador un mínimo de dos horas. Luego se retira de la nevera y se aplana con el rodillo hasta que tenga un grosor de 2 -3 milímetros y se “enrolla” en el rodillo para colocarla fácilmente sobre el molde.


Particularidades y consejos:
  • Si una tarta lleva tapa, esta debe ser más delgadita que la que usaremos para el fondo o base.
  • Se debe agujerear muy bien con un pincho o tenedor para que no se "sople" la base al hornear.
  • Al estirarla hay que tener cuidado de no utilizar mucha harina en la mesa de trabajo, ya que se estropearía la masa. Para evitarlo se pueden poner dos plásticos entre la masa de manera que no se pegue ni a la mesa, ni al rodillo.
  • Si sentimos que la masa se está poniendo muy blandita (quiere decir que nos estamos demorando mucho y estamos repasando el rodillo sin ejercer presión suficiente) no se añade más harina, se mete otros 10 o 15 minutos a la nevera.
Para que no se ablande con el relleno:
  • Lo ideal es secar la masa sola unos minutos (a esto lo llaman horneado a ciegas), hay que poner una capa de papel encerado o de aluminio sobre la pasta y colocarle encima algo de peso como fríjoles, garbanzos, arroz, piedritas...en fin lo que se les ocurra. y se mete al horno a 175 º C unos 15 minutos hasta que veamos la masa seca pero no dorada, ya que el dorado se conseguirá cuando la volvamos a meter ya con el relleno o,
  • Ponemos a hervir a fuego muy bajo durante unos minutos una mermelada. Extendemos una capa sobre la pasta, esperamos a que se enfríe para que se seque y procedemos a rellenar o,
  • Untamos mantequilla bien blandita, la ponemos a enfriar unos minutos en la nevera y rellenamos o, finalmente,
  • Podemos también echar sobre la masa, pan rallado, miga de galletas o frutos secos molidos (almendras, nueces, etc)
Si se les ocurre algo más me cuentan

Pan pita: Bruno amasa por primera vez

Hombre de pocas palabras pero decidido en la acción de amasar, lo vemos moldeando las bolitas de masa que convirtió luego en unos panes tibios, crocantes, riquísimos.
Observen que la velocidad del gesto impide ver la masa girando, es de hacer notar la ligereza del movimiento, la suavidad de las manos y el gesto de total concentración en la tarea. Queda contratado.

Pan pita


1 kilo de harina de trigo
2 cditas de sal
1 cda de aceite de oliva
1 cdita de azúcar
60 grms de levadura
2 tazas de agua aproximadamente.

Hay que disolver la levadura y la cucharadita de azúcar en 1/2 taza de agua tibia, empezará a producir espuma y crecerá dentro del recipiente, estará lista cuando se vea muy espumosa.
Se dispone la harina sobre una mesa fuerte o mesón de cocina, "ahuecamos" la montañita de harina. Añadimos la sal, el aceite y la levadura. Se van mezclando los ingredientes y se añade agua hasta lograr una masa suave que se despegue de las manos. Con la misma masa se "limpia" la superficie de migas y humedad que se van formando, basta frotar la masa y el "reguerito" se irá adhiriendo a ella.
Una vez está lista la bola, hay que comenzar a amasar un buen rato como quien estira y restriega la masa contra la superficie, espolvoreando harina de vez en cuando para evitar que se pegue. Si tienen la suerte de contar con alguien joven y fuerte como Bruno sus panes tendrán éxito.
Diez minutos después de una amasada vigorosa, colocamos la bola en un recipiente engrasado, la cubrimos con un trapo húmedo y la dejamos reposar en un lugar cálido hasta que doble su tamaño, esto dependerá de la temperatura, puede tomar entre 15 minutos y una hora.
Cuando adquiere el volumen deseado armamos unas bolitas como de 5 cms de diámetro se le da una amasadita a cada una y con un rodillo se aplanan hasta que tengan 1/2 cm de espesor, procurando darles forma redonda. Se disponen en las latas en que irán al horno, se dejan crecer unos minutos y se meten en el horno precalentado a 350 - 400 Fº.
Estarán listos en 6-7 minutos. No se descuiden pues se queman facilisimo.