Crêpes: lindas, ricas y fáciles a la vez

Hoy hicimos crêpes a cuatro manos la Meli y yo.
Las crêpes son originarias de la región de Bretaña, al oeste de Francia, allí es un plato consumido a diario desde hace centurias, originalmente estaban hechas simplemente de harina, agua y miel. Con el tiempo se fueron enriqueciendo con leche, huevos, mantequilla y muchos más ingredientes. Estas livianas y casi etéreas tortitas combinan con todo, así que pueden comerse dulces o saladas y podemos servirlas enrolladas o dobladas de varias maneras.
Son de una versatilidad maravillosa y en el mundo del teflón no tenemos porque preocuparnos de que se desbaraten.
Aquí les cuento un chismecito de la crêpe Suzette, aunque esa receta se las debo, esta vez me quedaron maluquísimas, así que tengo que repetirlas para poder escribir las proporciones correctas.

Masa para crêpes
2 tazas de harina de trigo *
3 huevos
1/2 cucharadita de azúcar
1/2 cucharadita de sal
2 cucharadas de mantequilla derretida
1 taza de leche
1 taza de agua
*Variaciones:
Se puede reemplazar 1/4 de taza de harina de trigo por harina de maíz, de avena, de trigo integral o de arroz. Así podemos variar su textura y sabor.
Es preferible batir la masa una hora antes de usarla.
En una coca de plástico o de vidrio se mezclan la harina, los huevos, el azúcar y la sal. Luego se incorporan la leche y el agua. Al final, se añade la mantequilla derretida. Se bate con el whisk, tenedor o licuadora hasta conseguir una pasta sin grumos. La masa debe quedar como una colada ligera pues si queda muy espesa se nos vuelven pancakes.
Se deja reposar la masa una hora (en caso de hambre se pueden hacer inmediatamente, tampoco es trágico el resultado).
Se calienta una sartén ancha y ojalá con poquita profundidad (nosotras usamos una de 9 pulgadas de diámetro, puede ser más grande incluso), se le unta a la base un poquito de mantequilla (o de aceite) para engrasarla. Se echa medio cucharón del batido (más o menos, depende del tamaño de la sartén), no debe ocupar al vaciarlo más de la mitad de la circunferencia, inmediatamente (antes de que se seque) se gira la sartén inclinada de modo que se cubra totalmente la base con la masa. Debe quedar muy delgadita, casi como una tela que cubre el fondo. Cocer durante 2-3 minutos, hasta que vemos los bordes despegarse, se puede voltear con la mano, tomándola suavemente por el borde y girándola, o con una espátula. Este lado solo tomará 1 minuto. No deben quedar demasiado oscuras. Se apilan y se reservan hasta que estén todas listas y se empiecen a rellenar.

Relleno de pavo y champiñones al curry
250 grms de champiñones de París (o los que uno quiera)
2 tazas de pavo (o pollo) cocido y desmenuzado (usamos restos del pavo asado de navidad)
2 cdas de mantequilla
2 cdas de harina
1 1/2 taza de caldo de pavo (pollo o verduras)
1/2 taza de crema de leche
1 cda de curry amarillo (esta cantidad depende de que tanto le guste a uno el picante y de que tan fuerte sea el curry que vamos a usar).
1 cdita de sal (aproximadamente)
1/2 cdita de pimienta.
1 pizca de nuez moscada rallada
1 cda de perejil picado
En una sartén honda, a temperatura media, se sofríen la mantequilla, el curry y la nuez moscada un minuto, se añade la harina, se mezcla y se sofríe durante dos o tres minutos, revolviéndo suave pero constantemente. Se añaden los chámpiñones cortados en láminas, hasta que empiezan a suavizarse y soltar su jugo (3 minutos aprox.). Se añade 1 1/2 taza de caldo de pollo caliente (o vegetal, de pavo, incluso una mezcla de agua y leche funcionaría en caso de emergencia).
Revolvemos la salsa dos minutos más, añadimos el pavo, la crema de leche y el perejil picadito. Retiramos del fogón. Dejamos que se refresque unos minutos y procedemos a rellenar las crêpes.



La siguiente es una variación del relleno anterior, la idea es que con una salsa base podemos completar el relleno con lo que queramos, sea una proteína o sean vegetales o sustitutos de la carne.

Relleno de Jamón

2 tazas de jamón picado en cuadritos
1 cebolla pequeña picada finamente
2 cdas de mantequilla
2 cdas de harina de trigo
1 taza de leche
1/2 taza de caldo de pollo o de vegetales
1/4 taza de crema de leche
2 cucharadas de queso parmesano rallado
1 cda de tomillo
1 cda de orégano (o las hierbas que uno prefiera)
1/2 cdita de sal
1 pizca de pimienta
1 pizca de nuez moscada
Se sofríen la cebolla y las hierbas en la mantequilla hasta que se ponga transparente (3 minutos aprox.), se añade la harina, se revuelve 2-3 minutos, se añade el jamón, la leche y el caldo calientes, se deja hervir un minutico o dos, luego el queso parmesano, la sal, la pimienta, la nuez moscada y la crema de leche. Cuando comience a hervir la retiramos del fuego, la dejamos refrescar y armamos las crêpes.

1 comentario:

Patri dijo...

Como ocurre con montones de recetas el origen de las famosísimas Crêpes Suzette se pierde en la leyenda y su creación se atribuye a diferentes cocineros.
La versión que cuenta con mas visos de autenticidad es la de Henri Charpentier quien trabajaba como camarero en el restaurante del Café de Paris (Montecarlo) en 1895.
La invención de las Crêpes Suzette fue fruto de un accidente (suele suceder en gastronomía), ocurrió un día en que se hallaba el príncipe de Gales -futuro Eduardo VII- en el restaurante Café de París y Charpentier quiso sorprenderlo con un postre fuera de lo común. Se inspiró en unas crêpes que solía preparar su madre adoptiva, cubiertas de salsa de frutas calientes. Éste fue el plato que preparó para el príncipe, realzando la salsa con algunos licores, ya que el de su madre resultaba algo simple.
Se dice que debido a la excitación del momento la mano le temblaba, los licores se le derramaron sobre la sartén y empezaron a arder, luego de apagar el fuego, probó la salsa y la encontró digna del paladar de un rey.

Al futuro Eduardo VII le encantó el postre y preguntó su nombre. ''son crêpes princesse'' contestó Charpentier, ''no Henri-le dijo el príncipe- ¿no se da cuenta que hay una señorita en la mesa? La señorita se llamaba Suzette, tenía 10 años y era la hija de uno de los comensales que acompañaban al futuro rey, así que el cocinero rectificó y bautizó Suzette a la receta que se convertiría en un símbolo Francés tan emblemático como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo o los Campos Elíseos. ¡Et voila!